Hace unos meses nos hablaba nora en su blog sobre los Pocky, y nos explicaba que aquí en España y al parecer en otros países estos ricos palitos de galleta recubiertos de chocolate se llaman Mikado.
Por lo visto aquí se decidió cambiar el nombre del producto por que Pocky debe tener un mal significado en inglés. Sin embargo, cuando conté alguna vez en Tokyo que aquí se les llama Mikado, se sorprenden también, ya que Mikado hace referencia al emperador japonés.
Aquí se les llama así porque los palitos Pocky se parecen a los del juego de habilidad llamado Mikado, que se juega con un puñado de palitos pintados con diferentes colores. Cada diseño tiene una puntuación diferente. El juego consiste en soltar todos los palitos en la mesa e irlos cogiendo uno a uno sin mover los de alrededor, hasta ver quién suma más puntos.
Al poco de llegar compré un paquete de Mikado en el supermercado, y, parecerá una tontería, ¡pero me hizo ilusión encontrar en la caja al famoso Glico! Por supuesto con anterioridad ni me había fijado en él.
Por cierto, nora nos contaba que en Japón un paquete de Pocky de 24 palillos cuesta 150 yen (menos de un euro). Aquí un paquete de 75 gramos, más o menos el mismo tamaño cuesta entre 1,40 y 1,70 euros (más o menos entre 220 y 270 yen). Este es el precio en los supermercados, en otro tipo de comercios no lo sé, aunque es probable que sea algo más caro.
¡Ah! Y aquí no tenemos taaantos sabores y variedades diferentes como en Japón. De todas formas, a mí el que más me gusta sigue siendo el original. ¿A vosotros os gustan los Pocky-Mikado?
A few months ago nora wrote in her blog about Pocky, and she explained that here in Spain and apparently in other countries these cookie sticks covered with chocolate are called Mikado. It seems that the name was changed because Pocky doesn't have a good meaning in English. Anyway, when I told one day in Tokyo that in Spain they are called Mikado, it surprised people, because Mikado alludes to the Japanese emperor.
Here it is called them this way because Pocky sticks look alike to those of the game of skill called Mikado, which is played with sticks painted with different colors. The game consists of releasing all sticks on the table and then picking them one by one without moving the surrounding sticks.
When we came back I bought a box of Mikado in the supermarket and I saw the famous Glico! Before going to Japan I haven't noticed about Glico, although I had already eaten Mikado sticks.
Nora explained that in Japan a box of Pocky with 24 sticks has a price of 150 yen (less than one euro). Here a box of 75 grams, more or less the same size, costs between 1.40 and 1.70 euro (more or less between 220 and 270 yen). This is the price in the supermarkets, in other shops I don't know for sure, although it is probable that it's more expensive.
Ah! And here we don't have so many flavors and different varieties like in Japan. Anyway, the one that I like best is the original one. Do you like the Pocky-Mikado?
Siguiendo la invitación de nora, voy a seguir este meme que es también un concurso, basado en los videos de Youtube. Entre los participantes se sortean dos iPod Touch de 8 Gb.
Consiste en elegir un vídeo que me guste, ponerlo aquí en el blog contando alguna cosa sobre él.
Yo voy a elegir este vídeo que me gusta mucho desde que lo vi el año pasado. Se trata del vídeo titulado "I Love New Tokyo" (¿a que no os sorprende? ^_^). Supongo que muchos ya lo conoceréis porque hace un tiempo salió en algunos blogs como el de Alainkun y el de Kirai (así fue como lo conocí).
Me gustó desde el principio porque para mí representa bien a esa gran ciudad. Además la música está muy bien elegida, y el conjunto enseguida me trae a la mente lo que significa para mí Tokyo. Ahora lo suelo ver de vez en cuando para volver a sentirme un poquito tokyota.
ノラはこのこのコンテストを送りましたから、参加するつもりです。私はそれのためにYoutubeからビデオを選ばなければなりません。私の好きなビデオは「I Love New Tokyo」です。それを見るとき、東京の生活は覚えています。Nora chose me to follow this contest about Youtube videos. To participate I have to choose a video from Youtube, and I chose the one named 'I Love New Tokyo'. It brings me memories about last year living in that great city.
Una cosa curiosa que nos ha pasado desde que vinimos es que la mayoría de la gente conocida con la que nos hemos reencontrado, casi lo primero que nos han dicho es "Anda, pues no se os han puesto ojos de japoneses...".
Claro, si te lo dicen una vez, te lo tomas simplemente como lo que es, una broma (a la que no encuentro demasiado sentido, ^_~), y listo. Pero ya me sorprende que tanta gente diferente haya hecho el mismo comentario. ¿No os llama la atención? Igual es que no estoy al día de los chistes populares actuales... No me entendáis mal, no me molesta ni nada, solo me parece curioso.
Ah, bueno, y luego estuvo el caso particular de mi amona (abuela), la cual directamente me dijo que sí que se me habían puesto ojos de japonesa...
A funny thing has happened since we have come back. Almost all the people we knew before going to Japan that we have met now told us the same thing: 'Well, your eyes haven't become Japanese eyes".
Of course it is a joke, although I don't really understand the meaning. But the curious thing is that many different people said the same thing. Don't you think so?
Well, one person did say a different thing. My grandmother said that my eyes did turn into Japanese eyes...
En el post anterior contaba cómo fue el viaje de vuelta, y comenté que la cosa fue evolucionando, digamos, de mejor a peor.
Voy a explicarme, refiriéndome sólo al viaje y a los aeropuertos. Más adelante ya iré contando mis impresiones sobre otros lugares.
En cuanto a los aeropuertos, decía que me gusta mucho más el de Narita que el de Frankfurt (en Munich estuvimos el tiempo justo de cambiar de avión, así que no puedo opinar mucho). ¿Por qué? Bueno, el aeropuerto de Narita tiene montones de tiendas y restaurantes de productos japoneses, y claro, a mí me encantan la mayoría de estos productos, por lo que me lo pasé bomba viéndolos por última vez. También aprovechamos para comprar algún último omiyage y algún recuerdo extra para nosotros (entre ellos, encontramos un libro que nos había hecho muchísima gracia pero que no habíamos tenido tiempo de buscar en Tokyo, y también un delicioso houjichacuyo aroma me encanta desde que estuvimos en Osaka).
Claro, referente a las tiendas de omiyage del aeropuerto, no se puede ni comparar la variedad de productos ni por supuesto los precios de las cosas de Narita y de Frankfurt. Se ve que en Europa somos mucho más "elegantes" y sólo nos gusta comprar cosas de marcas y carísimas, por muy "tax free" que sean. Al menos nosotros no encontramos tiendas con cosas más normalitas, así que si las hubiera serían escasas. En Narita aun puedes encontrar, igual que en las tiendas de fuera, cosas a precios normales y cosas incluso baratas como pequeños recuerdos desde 200 yen (1,20€).
Otra cosa que echamos en falta en Frankfurt fueron las máquinas de bebidas. Se ve que nos hemos acostumbrado muy mal en Tokyo. Bueno, al llegar al aeropuerto de Bilbao sí que vimos una máquina de bebidas, y casi me da un pasmo cuando vi que un refresco costaba 1,80€ (300 yen).
Y también me pareció que había muy pocos baños, cosa que en Japón casi nunca falta. Tienes baños por todas partes, cosa muy práctica, supongo que estaréis de acuerdo. ^_~
Por último, y quizás lo que más me afecta normalmente, lo que notamos casi al instante fue la actitud de la gente. Por ejemplo, en el caso de los empleados de los aeropuertos, ni comparar el trato de que te dan en el lejano oriente con el de la vieja Europa. Ni comparar. Pero eso, en general, en el aeropuerto y en todas partes. Además del trato con los clientes y pasajeros, noté enseguida diferencias en la actitud de los empleados realizando su labor. Me explico. Al llegar aquí vuelves a ver empleados con cara de hastío, mirando su reloj deseando terminar su jornada, muchas veces realizando su trabajo con cierta dejadez o desgana. Y esto en Japón no recuerdo si lo hemos visto alguna vez. Y, claro, nuestra explicación (la de casi cualquiera de aquí) es muy sencilla: "Normal, es que ese trabajo es pesado", o "Normal, tienen mucha presión". Y yo me pregunto, ¿es que los empleados japoneses no tienen presión? ¿No realizan trabajos pesados?
Vamos, es una gran diferencia cultural y de actitud entre nosotros. Allí parece que se tiene casi siempre presente que, por pesado que sea el trabajo o por mucho que te presionen tus jefes, el cliente o simplemente el que está enfrente notiene la culpa de tus "desgracias".
Bueno, tengo que decir que todo esto ya lo habríamos observado seguramente antes de viajar a Japón, pero ahora se ve que lo percibimos con más intensidad, por la comparación. Y, desde luego, es una opinión totalmente personal e influida por mis experiencias y gustos.
In the last post I wrote that I like better Narita airport than Frankfurt airport. Why do I think so?
In Narita airport we can find lots of Japanese restaurants and Japanese souvenir. And, as I love Japanese things, I had a great time just taking a look at everything for the last time. Another important thing is that in Narita airport you can find expensive things to buy, but also very cheap things as well. But in Frankfurt airport we couldn't find shops with other things than brand things. I usually don't like brands, so I don't find this very interesting.
We also missed at European airports the vending machines. We didn't see much of them. But, even when we saw them, for instance, at Bilbao airport, we found out that a cola had a price very high price of 1,80€ (around 300 yen).
In European airports their are not so many restrooms as well.
However, the most important thing is the next. The employees in Japan are kinder than the employees in Europe. And, they look more efficient. The employees in Europe usually look like they don't like their jobs.
Anyway, of course this is only my personal impression.
Llegamos el día 14 de diciembre y nos mudamos al piso nuevo a final de año, pero hasta ahora no teníamos acceso a internet en casa, por eso hace mucho que no escribo.
El viaje de vuelta fue bien, largo como era de esperar, pero bien. Al final además tuvimos un imprevisto de última hora, en el que pudimos comprobar una vez más la eficacia japonesa.
Resulta que cuando estábamos en la cola para facturar las maletas, una de las empleadas de la compañía (Lufthansa) se nos acercó y nos preguntó cuál era nuestro destino. Nuestro viaje en principio era de Narita a Frankfurt, esperar en Frankurt unas 7 horas, y después otro vuelo de Frankfurt a Bilbao.
Después de hacer unas comprobaciones, la mujer nos explicó la situación. El avión en el qué teníamos que ir estaba demasiado lleno, así que nos ofreció cambiarnos de vuelo, con el inconveniente de que en lugar de dos aviones tendríamos que tomar tres: Narita-Munich, Munich-Frankfurt, Frankfurt-Bilbao. Al tener tanto tiempo de espera en Frankfurt en el viaje original, teníamos tiempo para coger estos tres vuelos. Como ventaja para compensar esto nuestro viaje de Narita a Munich, el más largo y pesado (unas 12 horas), sería en "Business class". Si aceptábamos ella se comprometía a organizar todos los billetes de forma que no hubiera problemas con nosotros ni con nuestro equipaje.
Al principio al oír que eran tres vuelos pensamos que sería más pesado el viaje, pero por otro lado pensamos que sería una buena opción tanto por poder viajar en clase preferente como por poder estar más tiempo en el aeropuerto de Narita en lugar de pasar las siete horas en el de Frankfurt, ya que el vuelo a Munich salía unas horas más tarde de lo que nosotros teníamos previsto (personalmente me gusta mucho más el aeropuerto de Narita que el de Frankfurt). Además la verdad es que vimos a la mujer tan apurada que como para decirle que no aceptábamos...
El caso es que cogió nuestros billetes, movilizó a otras dos compañeras, se pusieron las tres a trabajar a toda máquina, y en diez minutos ya teníamos todas las nuevas tarjetas de embarque listas. No sé si esto hubiera sido posible en un aeropuerto español, sinceramente.
El viaje hasta Munich fue muy cómodo y estuvimos a gusto. Luego ya llegamos a Europa y la cosa fue empeorando por momentos (en comparación, claro), pero eso ya es otra historia.
We arrived on december 14th. We started to look for a new apartment and we moved in before the end of the year. But until now we didn't have access to the internet, so I haven't been able to write new things on the blog.
The return trip was OK, although it was long. At the beginning we had to take two flights, but as the airplane from Narita to Frankfurt was too full, the airline officer offered us to change our flight. So finally we had to take three planes: from Narita to Munich, from Munich to Frankfurt, and from Frankfurt to Bilbao. As a compensation we could travel in business class from Narita to Munich, this is, the long trip (about 12 hours).
We were able to verify once more japanese efficiency. In about ten minutes our new tickets were ready. I don't know if this could be possible in Spain.
Thanks to our new trip we could stay at Narita airport for about three hours (instead of the initial 7 hours we should have passed in Frankfurt airport). I was happy about this, because I think that Narita airport is more fun than Frankfurt airport.
Estamos muy ocupados estos días organizando el viaje de vuelta, por eso hace mucho que no escribo nada.
Hemos estado vaciando el apartamento y preparando el equipaje, despidiéndonos de mucha gente y aprovechando nuestros últimos ratos libres por Tokyo.
Espero poder contaros con más detalle más adelante las cosas que hemos hecho estos días. Como resumen os diré que, entre otras cosas, pasé una buena tarde con nora y Oskar, tomando café y charlando, hemos el templo Gokokuji con mercado de antigüedades incluido, vimos unas competiciones de robots muy divertidas en Akihabara, paseamos una última vez por Asakusa, vimos los escaparates navideños en Ginza, fuimos a visitar el mercado de pescado de Tsukiji, nos acercamos a Odaiba... Todo ello aderezado con varias fiestas de despedida y cosas más mundanas como limpieza de apartamento y demás ^_~.
Así que, como veis, ha sido todo muy variado. A ver si a la vuelta conseguimos pronto un nuevo apaato y una conexión a internet, y pongo algunas fotillos.
Bueno, pues como al principio, estamos de nuevo en la cuenta atrás, esta vez para volver. Dentro de exactamente dos semanas estaremos ya en el avión de vuelta a España.
Este domingo es el examen de japonés. Después de eso, nuestra última semana en el apaato, que estará bastante completa con despedidas, preparativos y demás. Luego estaremos vagando unos días en plan nómada hasta coger el avión en Narita.
Alguno quizás se pregunte, ¿tenéis ganas de volver? Pues la respuesta es que no. Pero en fin, es lo que hay, así que como se dice tanto aquí como allí 仕方がない (しかたがない、shikata ga nai), o sea, que "no hay ná que hacer". Así que para qué darle más vueltas.
Este fin de semana hemos visitado de nuevo el monte Takao, que es muy famoso por sus momiji(arce japonés) en esta época. Ya que el tiempo de nuestra estancia en Japón se nos agota y que no vamos a poder ver el otoño en Kyoto, donde dicen que es realmente precioso, nos acercamos al Takao-san.
La vez anterior, subimos y bajamos el monte en telesilla, pero esta vez lo hicimos andando, y subimos hasta la mismísima cima, desde donde disfrutamos de maravillosas vistas, y vimos de nuevo el Fuji-san. En la foto no se ve muy bien, pero ahí estaba, os lo aseguro.
Ya sé que 599 metros no son gran cosa, pero las cuestas que subimos eran bastante duras (y no os cuento nada de la bajada, donde mis rodillas casi se niegan a funcionar). En fin, que pudimos comprobar como a nuestra edad nos encontramos físicamente peor que muchas personas con el doble de años (o más). Peeero, conseguimos completar los 3,8 km de subida. ^_~
Como os decía, el Takao-san es famoso por sus arces en esta época, cuando las hojas cambian de color. La verdad es que en ocasiones las tonalidades de rojo que se ven parecen increíbles. Con lo que me gustan los colores, disfruté de lo lindo.
Aquí va la "colección de otoño" del blog:
Por último, os regalo esta foto, que no es de momiji, pero que también tiene su encanto, ¿no os parece?
Este fin de semana estuvimos de nuevo en Kamakura, esta vez con una excelente guía: una compañera del laboratorio que creció en aquella zona.
En nuestra primera visita estuvimos en la zona oeste de la ciudad, ya que queríamos sobre todo ver el Gran Buda. Esta vez visitamos la zona este, con una gran cantidad de templos y puntos importantes, y esta vez sí que pudimos percibir el por qué se le conoce a Kamakura como una "pequeña Kyoto".
Visitamos los dos templos Zen más importantes, el Kencho-ji y el Engaku-ji, además del santuario sintoísta Tsurugaoka Hachiman, el más importante de la ciudad, además de otros templos más pequeños.
En el santuario Tsurugaoka Hachiman había mucha gente, en parte debido a que en estas fechas se celebra el Shichi-Go-San, que es un festival que se celebra en honor de las niñas de 3 y 7 años, y de los niños de 5 (shichi-go-san significa "siete-cinco-tres"), en el que visitan los santuarios sintoístas, vestidos con sus mejores galas.
Así que pudimos ver montones de niños guapísimos con sus kimonos, y además de eso vimos la celebración de una boda al estilo tradicional japonés.
Otra cosa que pudimos disfrutar en el santuario fue una exhibición de crisantemos. Ahora es la época de estas flores, y hay exhibiciones y concursos en muchos sitios.
Os dejo la colección de fotos:
La siguiente es de la boda. La verdad es que el sitio es muy bonito para casarse, pero desde luego no era muy íntimo, ^_~. Había muchísima gente, cómo ya os he comentado. Como dijo nuestra amiga, así como en las bodas occidentales suele hacer falta testigos en la ceremonia, en este caso todos los que estábamos allí éramos testigos.
Por último, las fotos de la exhibición de flores.
Después de visitar los templos, fuimos a comer soba, típica de Kamakura y a pasear por las calles más céntricas, llenas de tiendecitas de productos de todo tipo, tanto tradicionales como más actuales.
Terminamos la excursión montando en el tren Enoden, que une Kamakura con Fujisawa, a través de un camino en general muy estrecho y que en determinados puntos pasa por la misma carretera que los coches. Desde el tren se puede ver también el mar, así que es un viaje muy agradable.